
Imagen: Diario Olé.
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El doblete de Paulo le dio una ventaja impensada a River que, lejos de asegurar el partido, se equivocó lo suficiente como para terminar ganando sin merecerlo.
A River se le presentó un partido como para desfilar, para tirarse a la sombra de un árbol y hacer un poco de tiempo esperando la hora del final. El asunto, en estos casos, es que cuando esa sombra es tan acogedora en un día de calor, te podés quedar dormido... Tenía un 2-0 servido, que se le había entregado mucho más fácil de lo imaginado, y terminó pariendo un triunfo caliente, visceral, ultra necesario: después de un debut perdiendo como local, terminar en empate un partido así significaba casi otra derrota. Las leyes que enmarcan la justicia en el fútbol se rigen por la sencilla ecuación de quién mete más veces la pelota en el arco contrario, entonces ahora resulta relativo decir que Chacarita pudo y no supo, aunque mereció empatarle a River. Sin embargo, este River deberá saber anotar los bemoles de esta victoria anímicamente importante, pero que deja dudas mirando hacia adelante. Fue una Ferrari, con Paulo intratable yendo al área rival como volante agresivo y goleador; y también fue un Fitito, escupiendo aceite y dejando huellas de una debilidad que lo acerca al tsunami más que a la mar serena
ORIGEN:
LUIS CALVANO , DIARIO OLÉ
5/2/2010 4:02:00 AM
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