
Imagen: Diario Olé.
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River, otra vez sin Ortega, fue prolijo y tuvo lapsos de buen juego ante Central, pero le faltó agresividad en ataque y fue previsible. Por eso sufre la falta de gol: aún no la metió en el Monumental.
Este River no está a la deriva. Es un equipo correcto y por momentos prolijo. Se para bien, es inteligente para jugar de contra y cuando el rival le entrega la pelota, la maneja con paciencia e incluso con cierta claridad. Pero es tan previsible que no lastima. Es tan liviano en ataque que depende de una ráfaga de Villalva, una destello de talento de Rodrigo Rojas o un pase fino de Gallardo, en los pocos minutos que juega. Por eso, el arco rival generalmente es muy lejano. Y claro, sin goles no se gana. Y también se aburre.
ORIGEN:
MARTIN BLOTTO , DIARIO OLÉ
8/2/2010 3:18:00 AM
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